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Seamos serios, si todos los jóvenes que hemos comprado piso antes de la crisis estábamos viviendo hipotecados, que esos pisos nunca fueron nuestros que debíamos más de las 2/3 partes de esas hipotecas o préstamos. Igualmente nos sucedió con los coches, los muebles, la cocina empotrada y paren ustedes de contar. Pobres nuestros padres que nos sirvieron de fiadores y ahora no solamente nos tienen que mantener, si no que tienen sus pisos también expuestos.
La próxima vez, será mejor pensar las cosas muy bien pensadas, oír consejos y no dejarnos deslumbrar por los créditos fáciles cuyo único objetivo es hacernos creer que somos ricos (pero con dinero ajeno claro está) y a la hora de la verdad no tenemos nada.
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